jueves, 21 de mayo de 2009

A pesar...

Desde hace un par de días he dejado de lado todo lo que la sociedad considera como correcto o adecuado para el desarrollo de la vida. Me he olvidado por unas cuantas horas del colegio y el trabajo, que supuestamente, me apoyarán con el sustento necesario para desarrollarme en este molesto e impuesto sistema capitalista, en donde sólo tienes un valor por la cantidad de bienes adquiridos.

Me he alejado de estas tediosas y hasta cierto grado, molestas rutinas, para alcanzar mi más preciado sueño; el ser futbolista profesional. Este sueño se enraizó en mí desde la temprana edad de de seis años, cuando descubrí la alegría que me provocaba el patear un balón.

Este deporte me ha hecho viajar incontable cantidad de veces; dejando de lado tanto a familia como amigos ; en una palabra: sacrificios. Viajes que lamentablemente no han sido del todo placenteros, pero que me han hecho adquirir experiencia como para poder codearme con excelentes jugadores.

Dejando de lado las historias vividas, prefiero ubicarme en el presente, que es el que me provoca escribir en esta sombría tarde de primavera, a falta de luz, mientras escucho el sonido del agua cayendo de la regadera y la plática de unos cuantos amigos, referente a un videojuego que me es totalmente ajeno; en la guarida de mi estimado señor x.

Vine a la ciudad de Querétaro para presentarme por cuarta vez a las pruebas del club de fútbol Gallos Blancos. A pesar de que aún siguen en mi mente, aquellas situaciones (todas idénticas) que han caracterizado los intentos pasados; sigo sin perder la esperanza de ingresar al club de fútbol de este lugar. Hasta aquí parece, por lo mencionado, que no he pasado las pruebas, situación que no es así; lo sucedido es que simplemente al estar al nivel de la tan ansiada segunda divisón, he sufrido ciertos escenarios, que no me concienrnen explicar aquí.

Espero que en esta ocasión la gente que me rodee durante mi actuar deportivo, se incline específicamente en eso: lo deportivo; no en lo extra cancha.

El rubro dentro de mi vida, del cual estoy confiado nadie podrá arrebatarme es esa felicidad provocada por una simple bola de material sintético.

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