-Pa mi que sólo vas a ver al Adolfo para que te dé tus tallarines, maricón- le dijo Emiliano a Manolo mientras cargaba unas estacas . Manolo soltó una risa de esas contagiosas.-ya se me hace que bateas para la izquierda- agregó Domingo. El atacado vuelve a reír negándolo entre sonrisas. -No me diga que ya es minero profe...- prosigue Leo, provocando la fuerte carcajada de todos los que íbamos rumbo a la bodega, para guardar las herramientas de entrenamiento; -que el casco acá en la cabeza sacando en pinolapan...-. ¿Se podía hacer otra cosa más que reír? yo creo que no.
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